La fiebre del fútbol se toma el viejo continente

› EUROCOPA 2016
Una vez más se realiza el evento deportivo más esperado de Europa.

Eurocopa 2016Era 10 de junio y en Saint-Denis (suburbio parisino) la larga espera entre los aficionados, que se proyectaba desde el 2012 con la edición de Polonia-Ucrania, llegaba a su fin. El “calvario” de 4 años poco importaba, las 24 naciones participantes podían gozar de una atmósfera inigualable y la ambición de conseguir alzar el anhelado trofeo en el mismo recinto de la inauguración, el Stade de France exactamente un mes más tarde sería la consigna que motivaría a elencos enteros. Fueron la selección anfitriona y su similar rumana las que tuvieron el privilegio de dar el puntapié a la cita, en la que no defraudaron, con un 2-1 a favor de los locales que quedará en la memoria por el golazo de Dimitri Payet en los minutos finales. Desde aquel viernes en adelante, varias serían las sorpresas que depararía esta cita continental. Las cuales, en la génesis, por cierto, no fueron del todo gratas.

Fuera de todo acontecimiento relacionado directamente con el esférico, las “guerrillas” entre las facciones más extremistas de las aficiones de algunas naciones tomaron importancia en determinados hechos durante la fase grupal. Los famosos “hooligans” ingleses frente a sus símiles de Rusia en la previa del encuentro de sus selecciones –la cual finalizó con la cifra cercana a 35 heridos y 8 detenidos–, fue solo la antesala al espectáculo que protagonizarían dentro del remozado “Velódrome”, donde además de atacar con fuegos de artificio, la facción rusa ingresó a la grada británica ante la mirada incrédula de la seguridad de la organización. Caso similar el de la segunda fecha del grupo D entre República Checa y Croacia, donde al marcar el tablero un 2-1 a favor de los balcánicos, el juez se vio obligado a detener el encuentro dados los fuegos de artificio provenientes desde la tribuna croata. Para mal de males, la misma “afición” vería como a su selección le empataban el encuentro en los descuentos vía penal. Pero el mayor dolor de cabeza estaba tanto en la organización gala como en la FIFA. Los primeros se mostraban incrédulos ante un evento que prometía seguridad de primer nivel ante los ya conocidos atentados terroristas ocurridos el año pasado en París, mientras que el órgano rector del balompié mundial debió acudir a las incómodas sanciones sobre ciertas federaciones futbolísticas, como fue el caso ruso, donde se le demandó 150 mil euros y la “tarjeta amarilla” ante algún evento similar que significaría la expulsión del torneo de forma extra-futbolística.

Sin embargo, el terror llegó a su fin, y finalmente luego de semana y media de polémica lo que pasaba en la cancha fue adquiriendo mayor protagonismo, como fue el caso de las sorpresas del torneo. Cinco fueron los seleccionados debutantes en este 2016, pero fueron dos los que se robaron las miradas de principio a fin. Gales, de la mano de Gareth Bale, consiguió ir más allá de lograr la primera incursión de su país en una “Euro”; gracias a un gran despliegue futbolístico y logrando avanzar sigilosa pero convincentemente, llegaron a disputar las semifinales luego de batir a la favorita Bélgica por 2-1, donde sin embargo caerían derrotados frente al campeón Portugal. Caso aún más insólito es el del combinado islandés, país con una precaria liga de fútbol que ostenta el título de amateur, tanto así que la totalidad de su representativo juega en ligas extranjeras. Sin embargo, dieron muestra que la historia está para superarla, tanto así que el jugar de igual a igual frente a rivales estratosféricamente superiores fue una utopía que la escuadra comandada por el icónico capitán Aaron Gunnarsson logró, y a cabalidad. Luego de un bombástico empate frente al conjunto de Portugal y la obtención del mismo marcador frente a Hungría, sellaron su clasificación con un sorpresivo 2-1 frente a Austria en el último suspiro del cotejo, lo cual sirvió para alcanzar el segundo lugar y enfrentar a la poderosa Inglaterra en los octavos de final, donde frente a todo pronóstico los “vikingos” supieron dar vuelta un tempranero penal cobrado por el delantero Wayne Rooney para avanzar de ronda con el mismo resultado de su partido anterior. Más allá de una dolorosa derrota frente a los locales en Saint-Denis, no cabe duda que el país de 330 mil habitantes recordará esta epopeya como la más gloriosa de su vida deportiva.

Pero las sorpresas no tendrían fin, y fue en el epílogo donde la más mediática tomó forma. Aquel domingo 10 de julio la selección francesa pisaba el césped del Stade de France como la favorita para ganar la competición, luego de mostrar mejor fútbol y vencer a rivales de mayor calidad en comparación a su rival Portugal, la nación que nunca había conocido alzarse en la cita y aspiraba a consolidarlo esa tarde. No obstante, la teoría que señala que las finales son un partido totalmente distinto a la realidad de las fases previas fue acertada en esta ocasión, y si bien los lusitanos debieron sufrir los embates de una mentalizada Francia liderada por Antoine Griezmann, siendo el golero Rui Patrício una de las figuras del encuentro, además de la lesión de su figura Cristiano Ronaldo a mediados del primer tiempo luego de una desmedida entrada de Dimitri Payet, no fueron impedimento para que mostraran personalidad en un escenario donde virtual y físicamente eran visitantes. Incluso un golpe en el poste por André-Pierre Gignac en los instantes finales del segundo lapso no lograron sepultar la valla de los lusos. Era la suerte del campeón, y esta se edificaría desde un jugador que nunca fue catalogado como el mejor, para una selección que tampoco nunca fue catalogada como la mejor. Corría el tiempo extra en el minuto 109, cuando luego de recibir el balón de parte de Joao Moutinho, el desconocido Éder aguanta la marca francesa para preparar uno de los disparos más memorables que se tenga registro en el último tiempo: un gol que no sólo triunfa por lo estético, sino más aún por el hecho de que le entregó a un país entero una alegría desconocida, pero aspirada durante un largo tiempo. En contraste, la desazón local donde aún da vueltas la jugada de Gignac en el minuto 90. Pero como dijo alguna vez un connotado entrenador, “…después, todo se reduce a que la pelotita entre”.

En resumen… pena, convicción, furia, anhelo, alegría: todos los sentimientos tuvieron cabida en este mes de pasión. Desde el terror extra-futbolístico, pasando por las sorpresas debutantes, para llegar a un campeón inédito. Son los saldos de una Eurocopa que timbró los pasajes de Portugal para la Copa Confederaciones de Rusia el año próximo y que, por cierto, debutará al igual que Chile en el torneo organizado por la FIFA.

Por José Ignacio King | thestudentsweekly@hotmail.com

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