El Accidente de los 33 Mineros

› UNA DE LAS ACTIVIDADES PRINCIPALES DE LA ECONOMÍA CHILENA NOS PONE EN PELIGRO
› EJEMPLO DE LA VULNERABILIDAD EN LA SEGURIDAD E INTEGRIDAD DE NUESTROS TRABAJADORES

          Una impactante noticia estremeció nuevamente a nuestro país, todos estuvimos pegados al televisor el día que nos enteramos del trágico accidente que sucedió en la mina San José el pasado jueves 5 de agosto alrededor de las 14:00 horas; un derrumbe en el yacimiento de oro dejó 33 mineros, 32 chilenos y uno boliviano, atrapados a 700 metros bajo tierra, a este yacimiento, que se encuentra 45 km al norte de la ciudad de Copiapó llegó el Presidente de la República y los familiares de los mineros, quienes establecieron el conocido Campamento Esperanza.

          El tema de fondo de esta verdadera tragedia es la inseguridad de los trabajadores que ingresaban diariamente a la mina, que se veían sometidos a constantes peligros y la poca escrupulosidad de los dueños de esta, privilegiando la utilidad del mineral antes de la propia seguridad de quienes trabajaban para ellos. ¿Cómo puede ser posible que la salida dispuesta para situaciones de emergencia no estuviera completada? ¿De qué forma no existe ningún tipo de iluminación dentro de la mina?, ¿ni un sistema de comunicaciones dentro de esta? Son estas situaciones irregulares las que nos preocupaban a todos. ¿Cómo puede ser posible que esta mina fuera abierta nuevamente por un servicio público?, luego de haber sido clausurada por otro accidente de menores consecuencias. Todas estas preguntas nos quieren comunicar algo, seguramente la indecencia de los servicios públicos, o simplemente del poder Legislativo, que hasta el momento no ha podido regular estas situaciones.

          Este problema se presenta diariamente en ocasiones no ajenas a nuestra vida cotidiana, basta con localizar latentes riesgos para los trabajadores de la construcción, industrias, reparación de cableado eléctrico, e incluso limpiado de vidrios, personas que no obtienen medidas de seguridades adicionales a la básicas, situación que ponen en peligro su vida como también el desarrollo del país, la economía y el trabajo.

          Poco podemos ayudar en estos momentos de espera a las familias de nuestros queridos mineros, que nos emocionaron con su claro y conciso mensaje “Estamos bien en el refugio los 33”; pero lo único que podemos hacer con miras al Bicentenario de Chile, es exigir una legislación rigurosa y que erradique definitivamente las situaciones de riesgos que diariamente viven nuestros trabajadores, quienes en definitiva son el pilar fundamental del desarrollo chileno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s